Veamos de dónde viene realmente este "diseño de conquista".
Dos hormonas trabajan en un delicado equilibrio dentro de tu cuerpo: la testosterona (la hormona del impulso) y el cortisol (la hormona de la excitación). Lo que importa es su proporción. La testosterona alta combinada con un cortisol excesivamente alto produce agresión sin resultados. Por otro lado — un nivel de cortisol demasiado bajo impide que puedas empezar a trabajar. Su proporción se encuentra en el punto óptimo que más conduce a la acción.
Las personas con esta elevada proporción comparten una característica cerebral fascinante: un "circuito de predicción de recompensas" especialmente activo. Cuando avanza hacia una meta — la dopamina — la hormona de la motivación, se libera antes de alcanzarla. En otras palabras, el pico de energía no llega cuando llegas a la cima de la montaña sino mientras aún estás escalando. El momento de vacío en la cima se produce porque el suministro de dopamina se detiene repentinamente. Entonces tu cerebro exige "déjame escalar de nuevo", por lo que inmediatamente comienza la búsqueda de la siguiente montaña.
Un rasgo más que vale la pena destacar es su alta "velocidad de conversión metabólica", la velocidad a la que la energía de los alimentos se convierte en acción. Incluso con la misma comida, conviertes el combustible en movimiento más rápido que la mayoría de las personas. Piense en ello como un motor de gran cilindrada: más combustible, más kilómetros recorridos. Los científicos evolucionistas creen que esta constitución era característica de los líderes que agrupaban grupos para la caza.